-Bueno... ¿Dónde montamos? -Dijo Inés.
-¡En la lanzadera! -Gritó Harry sonriendo.
-Por mi vale.- Dije.- ¿Vamos?
Fuimos hasta la lanzadera los seis y esperamos en la cola hasta poder montar. Me quedé mirándola, para ver como era de alta. Sí, era enorme.
-¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo? -Me preguntó Harry.
-No, no. Está bien. -Sonreí nerviosa.
-Harry, ahora mismo Miriam está cagada. -Dijo Marta.
-¡Oye! ¡No lo estoy! Solo pasa que es muy alta... -Dije mirando al suelo.
-No montes si no quieres. -Me dijo Zayn.
-No. Sí voy a montar. -Dije sonriendo, intentando parecer segura de aquellas últimas palabras.
Tengo miedo a las alturas. Pero paso de que piensen que soy una cagada. Cuando nos tocó el turno, Harry, Louis, Inés y yo montamos en una parte de la lanzadera, y Zayn y Marta en la otra, ya que los asientos eran de cuatro personas por lado. La lanzadera comenzó a subir y yo miré hacia abajo, viendo como mis piernas colgaban en el vacío. Miré a Inés y a mi hermano. Harry me tendió la mano.
-¿Tienes vértigo? -Me preguntó.
-Sí. -Le contesté agarrándole de la mano.
-¿Y por qué subiste?
-No quería que pensarais que soy una cagada.
-No lo eres. Te has subido. -Me sonrió.
La lanzadera se paró arriba. Miré a Harry y él me devolvió una bonita sonrisa. Miré de nuevo abajo. Entonces, la lanzadera comenzó a caer de golpe, por lo que le apreté la mano a Harry. Cuando me quise dar cuenta, ya estábamos abajo de nuevo. Sonreí. La lanzadera volvió a subir.
-Bueno, no ha estado tan mal. -Le dije a Harry.
-Pues a mí me has hecho daño al agarrarme tan fuerte la mano.
-Perdona, gatito. -Le guiñé un ojo.
La lanzadera volvió a caer. Hizo lo mismo que antes, un par de veces más. Al bajar de la atracción, todos nos miramos y comenzamos a reírnos. Yo no sabía por qué, pero me contagiaron la risa.
-Yo estoy cansado. -Dijo mi hermano.- Vámonos a casa.
-Acabamos de llegar.- Dijo Marta.
-Bueno, podemos volver otro día.- Dijo Zayn.- La verdad, yo estoy cansado.
-Es verdad. Sería buena idea volver a nuestras casas.- Dijo Marta sonriendo.
Después de pasar un rato más ahí, volvimos otra vez a nuestras casas. Zayn e Inés se fueron por el lado contrario, mientras Harry nos acompañaba.
-Bueno... ¿Que tal? ¿Que os ha gustado más? -Preguntó mi hermano.
-A mí la noria. -Dijo Harry guiñándome un ojo.
-A mí también. -Le sonreí.- ¿Y a ti, Marta?
-Lo que más le ha gustado a Marta ha sido Zayn. -Contestó mi hermano en su lugar. Reímos.
-¡Que dices! ¡No! O bueno... quizá. ¡Pero eso no os importa! -Dijo ella ñoñamente.
Llegamos a la puerta de nuestra casa y Harry se despidió de nosotros. Louis y Marta subieron a sus habitaciones, mientras yo me quedé con Harry en la entrada. Me di media vuelta para poder entrar yo también cuando me puso la mano en el hombro, haciendo que me girase hacia él.
-Toma. Por si acaso. -Me tendió un papelito doblado.
-¿Qué es? -Le pregunté.
-Míralo tú. Adiós.
Harry se fue yendo. Yo entré por la puerta y subí las escaleras hacia mi cuarto. Me acerqué a la cama y me dejé caer en ella. Abrí el pequeño papel que segundos antes me había dado Harry. Una estúpida sonrisa se instaló en mi cara. Me había escrito su número de teléfono. Me dijo que por si acaso, pero supongo que era para que le llamase. Bobo.
-¿Te gusta? -Dijo una voz desde la puerta de mi habitación.
-¿Quién? -Contesté yo.
-Harry. -Dijo mi hermano.- Te gusta, ¿verdad?
-Oh, vamos Louis. Le conozco de esta mañana. Solo es mi amigo y ya.
-Ya. La forma en que le miras y le sonríes no dice lo mismo.
-También te sonrío y te miro así a ti. -Le dije sentándome en mi cama.
-No. Es distinto. Solo te digo que tengas cuidado. No sabes como es...
-Parece igual de majo que tú, ¿sabes? Si te esforzases en conocerlo un poco mejor, puede que fueseis amigos y todo. -Le dije.
-Ya, amigos...
-Pues seguramente sí. -Le dije.- Ahora déjame que quiero dormir.
Louis me sonrió levemente y se fue de mi habitación. Yo me levanté, cogí mi pijama y me lo puse. Me hice una coleta y abrí la cama. Cogí mi móvil y apunté el número de Harry en él. Como ya me dijo, por si acaso. Sonreí y me tumbé en mi cama.
Me costó bastante poder dormir. Cerré los ojos una y otra vez, pero no podía dormirme. Tenía sueño y estaba cansada, pero aún así no era capaz. Di unas cuantas vueltas en mi cama, me costaba dormir aquella noche, hasta que por fin me quedé dormida.
♥Summer Love♥
martes, 27 de agosto de 2013
miércoles, 21 de agosto de 2013
Capítulo 5
-Ya, ya. Dí lo que quieras. -Le dijo Harry.
A las ocho y media nos fuimos de la piscina ya que la tenían que cerrar. Andamos hasta el lugar donde estuvimos por la mañana y nos quedamos allí unos minutos.
-Tengo frío... -Dijo Marta.
-Te dije que te pusieras algo. -Le dijo Louis.- Eres demasiado pava.
-Ya... Pero no sé. Pensé que no haría tanto frío...
-Luego, para ir a la feria te pondrás algo, ¿no? -Le dijo Zayn sonriendo.
-¿Cómo que a la feria? -Pregunté.
-Anda, es verdad... Que tenía que preguntaros si veníais y eso... -Dijo Marta con una risita nerviosa.
-Sí, porfa. -Dijo Harry.- Venid, venid, venid, venid, venid, venid...
-Vale, Harry. -Sonreí.- Iremos.
-Gracias, pequeño gatito.
-Eh... ¿Qué? -Reimos todos.- Harry, ¿estás bien?
-Sí... Creo. -Sonrió.
Nos despedimos y volvimos a nuestras casas. Andamos unos cinco minutos hasta llegar a la puerta. Llamé al timbre y abrió mi madre. Menos mal que habían llegado, sino me tocaría hacer la cena a mi también. Y muchas ganas no había.
-Mamá, esta noche vamos a la feria. -Le dije.
-Muy bien. -Sonrió.- Pasad, que la cena ya está hecha.
Dejamos nuestras cosas en la entrada y fuimos a cenar. Nuestro padre nos avisó de que el se iría antes de que terminase el mes, por asuntos de trabajo. Nosotros nos quedaríamos con mi madre, por lo que según él, no deberíamos dar mucha guerra. Al terminar, recogimos nuestras cosas y fuimos a vestirnos. Cuando mi hermano y yo terminamos, nos sentamos en el sofá a esperar a Marta. Al final no tardó tanto como nosotros pensábamos. Cogimos dinero y salimos al patio a esperar a Harry y a Zayn. Sonó el timbre y fui a abrir.
-¡Hola! -Gritó Harry.
-¿Tú has tragado agua en la piscina? -Le dije riendo.- Me has asustado.
Louis y Marta salieron de casa detrás mía y siguieron a Harry y a Zayn. Fuimos andando hasta la feria.
-¿Queda mucho? -Pregunté.
-No. -Dijo Harry.- No mucho, gatito.
-No me llames así. -Le di un codazo.
-¿Y cómo te llamo? -Me preguntó riendo.
-Mmmm... ¿Miriam?
-Vale, gatito. -Rió.
-¡Mala persona! -Grité.
Seguimos andando hasta llegar a la feria. Estaba llena de puestos y de atracciones. Marta iba mirando todas las camisetas que se encontraba a su paso. Así no se podía andar. Una chica se acercó hacia nosotros.
-¡Hola! -Dijo Inés.- Por fin os encuentro. ¡Vamos a montar en algo!
-Eh... -Dije.- Me voy a por una fanta. ¿Alguien viene?
-Yop. -Contestó Harry.
Louis, Inés, Marta y Zayn fueron a montarse en la enorme montaña rusa que había al lado de la entrada. A mí no es que me dé miedo, es que si monto ahí... Acabo vomitando. Harry y yo nos dirigimos hasta uno de los puestos y compramos una lata de fanta. Nos alejamos del puesto y volvimos a la montaña rusa.
-¿Me das un poco? -Me preguntó con voz de niño bueno.
-¿Por qué no has comprado una tú también? -Le dije sonriendo.
-Porque no pensé que iba a tener sed... ¿Me das?
-Ehhh... No. Es solo mía. -Reí.
-Pues te la quito. -Harry se acercó quitándome la fanta de las manos y alejándose un poco.- ¿La quieres? ¡Ven!
-¡No, Harry! ¡Dámela! -Corrí hacia él.
-¡Ven a por ella!
Salí corriendo tras él. No se por qué, podía comprarme otra en el puesto otra vez. Pero si él quería jugar, no iba a ser yo quien le dijese que no. Seguí corriendo hasta alcanzarle. El se paró en seco haciendo que yo chocase contra su espalda. Él se dio la vuelta y me miró.
-¿Estás bien? -Me dijo riendo.- Menuda leche.
-Já. Pues por tu culpa. Sí, estoy bien. ¿Por qué paraste? -Dije quitándole mi fanta de las manos.
-No sé. Vi la noria.
-¿Y? -Pregunté extrañada, sin entender nada.
-¿Montas conmigo? -Me dijo sonriendo y mirándome desafiante.
-Claro. -Reí.
Harry pagó para poder subir a la noria. Nos colocamos en la cola, que parecía interminable si te girabas a mirar cuanta gente había detrás. Cuando nos tocó el turnó, nos montamos. Me senté en uno de los bancos y miré a Harry.
-No habrás bebido de mi fanta, ¿no? -Reí.
-Jajajajaja. No, boba. Tranquila.
-Mas te vale, eh. -Sonreí mientras miraba por el cristal a la vez que la noria subía.
-¿Te gusta el pueblo? Es grande, ¿verdad?
-Sí, está bien. -Reí.- Enorme. No parece un pueblo.
-Lo sé. -Sonrió.- ¿Me das fanta?
-¡Y dale! ¡No! -Dije riendo.
-Muy bien, eh. Gracias, mala.
-Anda, toma. Pero cállate ya. -Le dije sonriendo mientras le tendía la fanta.
-Gracias, gatito. -Me sonrió.
Terminó de beber y me dio la fanta. Pasamos el resto del tiempo en silencio hasta bajar de la atracción. Fuimos hacia la montaña rusa de la entrada para volver a encontrarnos con los demás.
-¿Donde estabais? -Nos preguntó Louis.
-Solo fuimos a la noria y... -Le dije.
-¿Y por qué no avisaste? -Dijo Louis.
-Louis, estabais en la montaña rusa. ¿Cómo os vamos a avisar?
-Ya... También. Lo siento, me alteré. -Dijo sonriendo nervioso.
-Nada. Al menos tengo un hermano que se preocupa por mí. -Sonreí y le abracé. El me revolvió el pelo.
A las ocho y media nos fuimos de la piscina ya que la tenían que cerrar. Andamos hasta el lugar donde estuvimos por la mañana y nos quedamos allí unos minutos.
-Tengo frío... -Dijo Marta.
-Te dije que te pusieras algo. -Le dijo Louis.- Eres demasiado pava.
-Ya... Pero no sé. Pensé que no haría tanto frío...
-Luego, para ir a la feria te pondrás algo, ¿no? -Le dijo Zayn sonriendo.
-¿Cómo que a la feria? -Pregunté.
-Anda, es verdad... Que tenía que preguntaros si veníais y eso... -Dijo Marta con una risita nerviosa.
-Sí, porfa. -Dijo Harry.- Venid, venid, venid, venid, venid, venid...
-Vale, Harry. -Sonreí.- Iremos.
-Gracias, pequeño gatito.
-Eh... ¿Qué? -Reimos todos.- Harry, ¿estás bien?
-Sí... Creo. -Sonrió.
Nos despedimos y volvimos a nuestras casas. Andamos unos cinco minutos hasta llegar a la puerta. Llamé al timbre y abrió mi madre. Menos mal que habían llegado, sino me tocaría hacer la cena a mi también. Y muchas ganas no había.
-Mamá, esta noche vamos a la feria. -Le dije.
-Muy bien. -Sonrió.- Pasad, que la cena ya está hecha.
Dejamos nuestras cosas en la entrada y fuimos a cenar. Nuestro padre nos avisó de que el se iría antes de que terminase el mes, por asuntos de trabajo. Nosotros nos quedaríamos con mi madre, por lo que según él, no deberíamos dar mucha guerra. Al terminar, recogimos nuestras cosas y fuimos a vestirnos. Cuando mi hermano y yo terminamos, nos sentamos en el sofá a esperar a Marta. Al final no tardó tanto como nosotros pensábamos. Cogimos dinero y salimos al patio a esperar a Harry y a Zayn. Sonó el timbre y fui a abrir.
-¡Hola! -Gritó Harry.
-¿Tú has tragado agua en la piscina? -Le dije riendo.- Me has asustado.
Louis y Marta salieron de casa detrás mía y siguieron a Harry y a Zayn. Fuimos andando hasta la feria.
-¿Queda mucho? -Pregunté.
-No. -Dijo Harry.- No mucho, gatito.
-No me llames así. -Le di un codazo.
-¿Y cómo te llamo? -Me preguntó riendo.
-Mmmm... ¿Miriam?
-Vale, gatito. -Rió.
-¡Mala persona! -Grité.
Seguimos andando hasta llegar a la feria. Estaba llena de puestos y de atracciones. Marta iba mirando todas las camisetas que se encontraba a su paso. Así no se podía andar. Una chica se acercó hacia nosotros.
-¡Hola! -Dijo Inés.- Por fin os encuentro. ¡Vamos a montar en algo!
-Eh... -Dije.- Me voy a por una fanta. ¿Alguien viene?
-Yop. -Contestó Harry.
Louis, Inés, Marta y Zayn fueron a montarse en la enorme montaña rusa que había al lado de la entrada. A mí no es que me dé miedo, es que si monto ahí... Acabo vomitando. Harry y yo nos dirigimos hasta uno de los puestos y compramos una lata de fanta. Nos alejamos del puesto y volvimos a la montaña rusa.
-¿Me das un poco? -Me preguntó con voz de niño bueno.
-¿Por qué no has comprado una tú también? -Le dije sonriendo.
-Porque no pensé que iba a tener sed... ¿Me das?
-Ehhh... No. Es solo mía. -Reí.
-Pues te la quito. -Harry se acercó quitándome la fanta de las manos y alejándose un poco.- ¿La quieres? ¡Ven!
-¡No, Harry! ¡Dámela! -Corrí hacia él.
-¡Ven a por ella!
Salí corriendo tras él. No se por qué, podía comprarme otra en el puesto otra vez. Pero si él quería jugar, no iba a ser yo quien le dijese que no. Seguí corriendo hasta alcanzarle. El se paró en seco haciendo que yo chocase contra su espalda. Él se dio la vuelta y me miró.
-¿Estás bien? -Me dijo riendo.- Menuda leche.
-Já. Pues por tu culpa. Sí, estoy bien. ¿Por qué paraste? -Dije quitándole mi fanta de las manos.
-No sé. Vi la noria.
-¿Y? -Pregunté extrañada, sin entender nada.
-¿Montas conmigo? -Me dijo sonriendo y mirándome desafiante.
-Claro. -Reí.
Harry pagó para poder subir a la noria. Nos colocamos en la cola, que parecía interminable si te girabas a mirar cuanta gente había detrás. Cuando nos tocó el turnó, nos montamos. Me senté en uno de los bancos y miré a Harry.
-No habrás bebido de mi fanta, ¿no? -Reí.
-Jajajajaja. No, boba. Tranquila.
-Mas te vale, eh. -Sonreí mientras miraba por el cristal a la vez que la noria subía.
-¿Te gusta el pueblo? Es grande, ¿verdad?
-Sí, está bien. -Reí.- Enorme. No parece un pueblo.
-Lo sé. -Sonrió.- ¿Me das fanta?
-¡Y dale! ¡No! -Dije riendo.
-Muy bien, eh. Gracias, mala.
-Anda, toma. Pero cállate ya. -Le dije sonriendo mientras le tendía la fanta.
-Gracias, gatito. -Me sonrió.
Terminó de beber y me dio la fanta. Pasamos el resto del tiempo en silencio hasta bajar de la atracción. Fuimos hacia la montaña rusa de la entrada para volver a encontrarnos con los demás.
-¿Donde estabais? -Nos preguntó Louis.
-Solo fuimos a la noria y... -Le dije.
-¿Y por qué no avisaste? -Dijo Louis.
-Louis, estabais en la montaña rusa. ¿Cómo os vamos a avisar?
-Ya... También. Lo siento, me alteré. -Dijo sonriendo nervioso.
-Nada. Al menos tengo un hermano que se preocupa por mí. -Sonreí y le abracé. El me revolvió el pelo.
lunes, 19 de agosto de 2013
Capítulo 4
Salimos del coche los cuatro. Le lancé una sonrisa a Marta y nos dirigimos hacia la entrada de la piscina.
-Yo pago. -Digo Harry.
-Nah, no hace falta. -Le dije dándole mi dinero a la chica.
-Como quieras... -Rió él.
Pagamos y entramos dentro. Estuvimos andando un buen rato en busca de Zayn y de Inés. Nada; no les encontrábamos. Andamos hasta el final del césped y les vimos en un rincón en el que había sombra.
-¡Por fín! -Dijo Marta tirando su toalla al lado de la de Zayn.
-¿Cómo os habéis venido tan lejos? -Les preguntó Lou.
-Cuando llegamos, era uno de los pocos lugares con sombra. -Dijo Inés nerviosa.
Harry, Louis y yo nos sentamos junto a ellos. Nos miramos entre todos pensando que hacer.
-Bueno... Yo no tengo muchas ganas de bañarme... -Dijo Zayn.- Mejor me quedo aquí.
-Sí... ¡Yo también! -Dijo Marta sonriendo.
-Bueno, pues me harás compañía, ¿no? -Dijo Zayn sonriéndole.
-Estos acaban juntos. -Me dijo Harry al oído. Yo me reí y les miré.
-¿Vamos? -Parecía que Inés se atrevía a hablar con mi hermano por fin. Se puso de pie y le tendió la mano.
Mi hermano se ayudó de su mano para levantarse y se dirigió con Inés hacia la piscina. Harry se levantó y me tendió las dos manos. Le agarré y tiró de mí, levantándome de un salto. Corrimos hacia mi hermano e Inés. Mientras, Marta se tumbó en su toalla a tomar el sol. Zayn la miraba riendo.
-¿Qué? -Dijo ella.
-Nada. Me haces reír... -Dijo Zayn.
-¿Perdona? No sé si tomármelo como un insulto o no.
-No, no. Tómatelo a bien. -Le dijo sonriendo.- Por cierto, te vas a quemar al sol...
-Nah, yo no me quemo.
-Mañana no me dirás lo mismo.- Dijo Zayn sonriendo.
Marta le contestó con una leve sonrisa. Estaba nerviosa. Los demás estábamos en el borde de la piscina. Louis me cogió por la espalda.
-¡No! ¡No me tires! ¡Lou, no! -Me soltó de la cintura y caí al agua. Dentro buceé lo bastante como para poder sacar de nuevo la cabeza. Le miré mal.- Eres muy malo conmigo, eh. -Sonreí.
Harry y Louis se miraron desafiantes y luego miraron a Inés. Ella intentó correr, pero entre los dos la cogieron de los brazos y la tiraron al agua. A los pocos segundos salió y me miró riendo. Louis y Harry se mofaban de nosotras dos. Inés y yo salimos del agua y fuimos a por ellos. Al intentar cogerles, Louis me empujó, haciéndome perder el equilibrio. Yo resbalé y caí para atrás. Pude agarrarme del brazo de Harry tirando de él hacia el agua y haciendo que cayese conmigo. Al salir me reí. Harry aún seguía debajo del agua. Metió su cabeza entre mis piernas y me alzó.
-¡Oh, dios! ¡No, Harry! ¡Bájame! -Dije riendo.
-¿Segura? -Me miró desafiante.
-Bueno, no, no. Mejor... -Harry se balanceó hacia atrás haciendo que yo cayese al agua. Me tendió la mano para ayudarme a sacar la cabeza.- ¿Tu eres tonto? -Reí.
-Puede que sí. -Rió.- ¿Estas bien?
-No. -Contesté.- Por tu culpa tragué agua.
Inés se puso detrás de Louis y le empujó al agua. Luego salto ella y bucearon hasta nosotros.
-Que malos somos. -Dijo Louis mirando a Harry.
Yo nade hasta ponerme al lado de Louis. Me abalancé sonbre su espalda y le metí debajo del agua riendo. Le costó deshacerse de mí, pero al final pudo sacar la cabeza otra vez. Harry y yo reíamos.
-Como estáis, madre... -Dijo Inés.
-Ni que tu fueras normal. -Le dije sonriendo.
-Más que vosotros... Sí.
Estuvimos riéndonos un rato y acabamos salpicándonos entre todos. Mientras, Marta y Zayn seguían sin haber dicho una palabra. No sabían de que hablar hasta que Zayn rompió el hielo.
-¿Quieres algo? Voy a la tienda.
-Voy contigo y me lo pienso. -Dijo ella levantándose.
-Mira tu hombro. -Le dijo Zayn. Ella lo miró.- Que rápido te has quemado, ¿eh?
-Mierda. Tenías razon, Zayn. -Dijo Marta sonriendo. Él le puso la mano en el hombro quemado y rió.
-Sí, sí que la tenía. ¿Duele?
-¡Ay! ¡Sí! -Rió ella.- ¡Quita! -Le apartó la mano.
-Jajajajajaja. Venga vamos.
Zayn le cogió la mano a Marta y la llevó hasta la tienda. Ella sonreía como una pava mientras le miraba. Entraron en la tienda y miraron lo que había. Zayn se cogió un granizado de lima y Marta uno de fresa.
-Gracias, cielo. -Le dijo Marta a Zayn.
-Nah, no hay que darlas. -Le sonrió.
Fueron de nuevo a las toallas mientras se tomaban el granizado.
-Y... ¿Vas a ir luego a la piscina?
-Sí. Supongo. -Dijo Marta.- ¿Tú?
-Eh... Jejejeje... -Zayn rió nervioso.- Si te digo la verdad, no se nadar muy bien. No creo que vaya.
-Bueno, pues me quedo haciéndote compañía. -Dijo ella sonriendo.
-No, no hace falta... No quiero que estés aquí por mi culpa...
-Si a mi no me importa. -Dijo ella sonriendo.- Yo estoy bien aquí.
-Ya... Oye, me has caído muy bien, eh.
-Jajajajaja y tu a mí... -Marta miró su toalla.
-Esta noche son las fiestas del pueblo. Hay feria y tal... ¿Venís?
-Supongo que sí. -Sonrió Marta.
Harry y yo nos salpicábamos dentro del agua de la piscina. Mi hermano salió y fue hacia su toalla. Vi como Inés le miraba mientras andaba.
-¡Ey! -Le dije.- ¿Qué te parece mi hermano?
-Eh... -Se sonrojó.- Pues...
-Esta coladita por el. -Dijo Harry tocándole los mofletes.
-Coño, y tu por Miriam y yo no digo nada. -Le miró mal.
-Eh...-Dije.
-No la creas. Tú eres mi amiga y ya. Es que la pobre está celosa.
-Tss, ¿CELOSA? ¿De tí? Anda Harry... -Rió y le salpicó.
-Yo pago. -Digo Harry.
-Nah, no hace falta. -Le dije dándole mi dinero a la chica.
-Como quieras... -Rió él.
Pagamos y entramos dentro. Estuvimos andando un buen rato en busca de Zayn y de Inés. Nada; no les encontrábamos. Andamos hasta el final del césped y les vimos en un rincón en el que había sombra.
-¡Por fín! -Dijo Marta tirando su toalla al lado de la de Zayn.
-¿Cómo os habéis venido tan lejos? -Les preguntó Lou.
-Cuando llegamos, era uno de los pocos lugares con sombra. -Dijo Inés nerviosa.
Harry, Louis y yo nos sentamos junto a ellos. Nos miramos entre todos pensando que hacer.
-Bueno... Yo no tengo muchas ganas de bañarme... -Dijo Zayn.- Mejor me quedo aquí.
-Sí... ¡Yo también! -Dijo Marta sonriendo.
-Bueno, pues me harás compañía, ¿no? -Dijo Zayn sonriéndole.
-Estos acaban juntos. -Me dijo Harry al oído. Yo me reí y les miré.
-¿Vamos? -Parecía que Inés se atrevía a hablar con mi hermano por fin. Se puso de pie y le tendió la mano.
Mi hermano se ayudó de su mano para levantarse y se dirigió con Inés hacia la piscina. Harry se levantó y me tendió las dos manos. Le agarré y tiró de mí, levantándome de un salto. Corrimos hacia mi hermano e Inés. Mientras, Marta se tumbó en su toalla a tomar el sol. Zayn la miraba riendo.
-¿Qué? -Dijo ella.
-Nada. Me haces reír... -Dijo Zayn.
-¿Perdona? No sé si tomármelo como un insulto o no.
-No, no. Tómatelo a bien. -Le dijo sonriendo.- Por cierto, te vas a quemar al sol...
-Nah, yo no me quemo.
-Mañana no me dirás lo mismo.- Dijo Zayn sonriendo.
Marta le contestó con una leve sonrisa. Estaba nerviosa. Los demás estábamos en el borde de la piscina. Louis me cogió por la espalda.
-¡No! ¡No me tires! ¡Lou, no! -Me soltó de la cintura y caí al agua. Dentro buceé lo bastante como para poder sacar de nuevo la cabeza. Le miré mal.- Eres muy malo conmigo, eh. -Sonreí.
Harry y Louis se miraron desafiantes y luego miraron a Inés. Ella intentó correr, pero entre los dos la cogieron de los brazos y la tiraron al agua. A los pocos segundos salió y me miró riendo. Louis y Harry se mofaban de nosotras dos. Inés y yo salimos del agua y fuimos a por ellos. Al intentar cogerles, Louis me empujó, haciéndome perder el equilibrio. Yo resbalé y caí para atrás. Pude agarrarme del brazo de Harry tirando de él hacia el agua y haciendo que cayese conmigo. Al salir me reí. Harry aún seguía debajo del agua. Metió su cabeza entre mis piernas y me alzó.
-¡Oh, dios! ¡No, Harry! ¡Bájame! -Dije riendo.
-¿Segura? -Me miró desafiante.
-Bueno, no, no. Mejor... -Harry se balanceó hacia atrás haciendo que yo cayese al agua. Me tendió la mano para ayudarme a sacar la cabeza.- ¿Tu eres tonto? -Reí.
-Puede que sí. -Rió.- ¿Estas bien?
-No. -Contesté.- Por tu culpa tragué agua.
Inés se puso detrás de Louis y le empujó al agua. Luego salto ella y bucearon hasta nosotros.
-Que malos somos. -Dijo Louis mirando a Harry.
Yo nade hasta ponerme al lado de Louis. Me abalancé sonbre su espalda y le metí debajo del agua riendo. Le costó deshacerse de mí, pero al final pudo sacar la cabeza otra vez. Harry y yo reíamos.
-Como estáis, madre... -Dijo Inés.
-Ni que tu fueras normal. -Le dije sonriendo.
-Más que vosotros... Sí.
Estuvimos riéndonos un rato y acabamos salpicándonos entre todos. Mientras, Marta y Zayn seguían sin haber dicho una palabra. No sabían de que hablar hasta que Zayn rompió el hielo.
-¿Quieres algo? Voy a la tienda.
-Voy contigo y me lo pienso. -Dijo ella levantándose.
-Mira tu hombro. -Le dijo Zayn. Ella lo miró.- Que rápido te has quemado, ¿eh?
-Mierda. Tenías razon, Zayn. -Dijo Marta sonriendo. Él le puso la mano en el hombro quemado y rió.
-Sí, sí que la tenía. ¿Duele?
-¡Ay! ¡Sí! -Rió ella.- ¡Quita! -Le apartó la mano.
-Jajajajajaja. Venga vamos.
Zayn le cogió la mano a Marta y la llevó hasta la tienda. Ella sonreía como una pava mientras le miraba. Entraron en la tienda y miraron lo que había. Zayn se cogió un granizado de lima y Marta uno de fresa.
-Gracias, cielo. -Le dijo Marta a Zayn.
-Nah, no hay que darlas. -Le sonrió.
Fueron de nuevo a las toallas mientras se tomaban el granizado.
-Y... ¿Vas a ir luego a la piscina?
-Sí. Supongo. -Dijo Marta.- ¿Tú?
-Eh... Jejejeje... -Zayn rió nervioso.- Si te digo la verdad, no se nadar muy bien. No creo que vaya.
-Bueno, pues me quedo haciéndote compañía. -Dijo ella sonriendo.
-No, no hace falta... No quiero que estés aquí por mi culpa...
-Si a mi no me importa. -Dijo ella sonriendo.- Yo estoy bien aquí.
-Ya... Oye, me has caído muy bien, eh.
-Jajajajaja y tu a mí... -Marta miró su toalla.
-Esta noche son las fiestas del pueblo. Hay feria y tal... ¿Venís?
-Supongo que sí. -Sonrió Marta.
Harry y yo nos salpicábamos dentro del agua de la piscina. Mi hermano salió y fue hacia su toalla. Vi como Inés le miraba mientras andaba.
-¡Ey! -Le dije.- ¿Qué te parece mi hermano?
-Eh... -Se sonrojó.- Pues...
-Esta coladita por el. -Dijo Harry tocándole los mofletes.
-Coño, y tu por Miriam y yo no digo nada. -Le miró mal.
-Eh...-Dije.
-No la creas. Tú eres mi amiga y ya. Es que la pobre está celosa.
-Tss, ¿CELOSA? ¿De tí? Anda Harry... -Rió y le salpicó.
domingo, 18 de agosto de 2013
Capítulo 3
Terminé de hacer la comida cuando Marta entró por la puerta de la cocina. La puse en los platos y la serví en la mesa. Marta se sentó pensativa en la mesa.
-¡Lou! ¡A comer! -Grité.
Este vino corriendo sobresaltado por mi chillido.
-¡Ey! Cada día te pareces más a mamá. -Me dijo.- Pero por favor, no vuelvas a chillar así. -Se acercó y me revolvió el pelo.
-Ains, madre. Si en el fondo te quiero. -Le guiñé un ojo.
-Pues yo no. -Dijo Marta olvidándose de sus pensamientos.
-Que mala eres. ¡Te odio! -Dijo mi hermano cruzándose de brazos.
-Miriam, este ha salido subnormal profundo. -Dijo riendo.
-Tampoco te pases. Sabemos que hes tontito pero... -Reí y me senté.
Comimos haciendo el idiota, ya sabéis, a nuestra manera. Al terminar me tocó fregar a mí. Louis se sentó en el sofá a ver el fútbol, mientras Marta subía a su habitación a decidir que bikini ponerse. Eran las dos y media, yo en cinco minutos lo tendría decidido. Ella se pondría todos hasta pasarse dos horas eligiendo el adecuado, y aún así no estar muy convencida. Salí de la cocina pasando por el salón y devolviéndole la sonrisa a mi hermano. Subí las escaleras y abrí la puerta de mi habitación. Cogí mi guitarra y toqué una de las canciones que más me gustaban. Adoro la música. Dejé la guitarra en el suelo y me tumbé en mi cama. Al rato acabé por quedarme dormida.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
Noté como alguien me daba flojos empujoncitos para despertarme. Abrí los ojos y vi a Marta con un bikini fucsia fluorescente (http://31.media.tumblr.com/017f4204c8a3b7de299260538dc9b585/tumblr_mlv7tt2kUb1somyj3o1_500.jpg). Supuse que ya habían pasado las dos horas, porque ella tenía su bikini puesto.
-¿Qué hora es? -Le pregunté.
-Las cuatro y media. -Me dijo sonriendo.- Yo que tú me vestiría ya.
Me levanté de mi cama y eché a Marta de mi habitación. Fui hacia el armario y me puse un bikini amarillo flúor (http://24.media.tumblr.com/tumblr_lvzeo9qvhK1r7lsz0o1_500.jpg). Me recogí el pelo en un moño y me puse un vestido blanco encima. Bajé las escaleras y me fui directa al salón. Louis ya tenía su bañador puesto y me había preparado una toalla. Cuando quiere, es un hermano adorable. Cuando quiere.
-Gracias, alcachofo. -Le dije abrazándole.
-De nada, patatita. -Reímos.
Marta bajó las escaleras. Vimos que no se puso nada encima del bikini.
-¿No vas a ponerte nada? -Le preguntó Louis.
-¿Qué más da? Si estás buena, hay que mostrarlo, ¿no? -Sonrió ella. Cogió su bolsa y metió su toalla dentro.
-Creída.
-Tss, Lou. Di lo que quieras, pero cuando Zayn me vea, se morirá por mí.
-Ya, ya... Seguro. Deja al pobre chico, anda. -Rió él.
Poco después sonó el timbre de la puerta. Fui a abrir yo, ya que pasaba de interrumpir a mi hermano y a Marta en su tonta pelea. Al abrir, me encontré con Harry.
-Hola, guapa. ¿Vamos?
-Sí, espera. ¡Louis! ¡Marta! ¡Harry ya está aquí! -Grité. Al segundo Marta apareció a mi lado.
-¿Está también Zayn? -Preguntó entusiasmada.
-Nop, está en la piscina. -Dijo Harry mostrando su bonita sonrisa. -¿Subís? -Dijo cuando Louis llegaba a la entrada.
-Te dije que no chillases así. -Me miró Louis sonriendo.
-¿No te vas a poner nada encima? -Le preguntó Harry extrañado a Marta.
-¡Y dale! ¡Otro igual! -Fue hacia el coche de Harry y se sentó detrás.
Louis, Harry y yo hicimos lo mismo. Lou se sentó con mi hermana. Yo me senté delante con Harry. El me sonrió. Siempre sonriendo. Le miré como arrancaba el coche. A esto, Louis y Marta empezaron a discutir de nuevo. No se si era buena idea haberles sentado juntos. Capaces eran de matarse. Miré a Harry avergonzada.
-No parece que se lleven muy bien. ¿Están siempre así?
-Sí... -Le dijé.- Siempre igual. No se soportan. -Sonreí.
-Bueno, no te preocupes. Tú te vienes conmigo, que estás mejor.
Reimos. Me encantaba la risa de Harry. Te hacía sentir cómoda. Me trataba como si me conociese de hace tiempo. Pero al ser tan cortada, me daba un pelín de cosa hablar con él. Supongo que ya le iría cogiendo confianza este mes... Me quedé mirándole mientras conducía.
-No me mires tanto, que me pongo nervioso y estrello el coche contra un árbol.
-¡Ala! -Reimos.- Que pavo tienes encima.
-¿Y tu no? Ains la morenaza esta...
-Já. -Sonreí.- Puede que sí.
-Y... ¿Cuando te vas de aquí?
-Acabo de llegar. ¿Ya quieres que me vaya? -Le dije sonriendo.
-Nah, no digas bobadas. Me has caído genial.
-Y tú a mí. Pues supongo que dentro de un mes. Pero no es seguro. ¿Tú?
-Me pasaré todas las vaciones aquí, supongo. -Sonrió. -Lo que no sé es que haré cuando todos os vayáis.
-Ya... Pobre. -Sonreí.
-¿Me dejas irme contigo a tú casa? Porfi... -Dijo él bromeando.
-Claro. Tengo un sótano. Si quieres dormir ahí... -Sonreí.
-Bueno, olvídalo. -Rió mientras detenía el coche. Vimos la entrada de la piscina.- Bueno... pues aquí es.
-¡Lou! ¡A comer! -Grité.
Este vino corriendo sobresaltado por mi chillido.
-¡Ey! Cada día te pareces más a mamá. -Me dijo.- Pero por favor, no vuelvas a chillar así. -Se acercó y me revolvió el pelo.
-Ains, madre. Si en el fondo te quiero. -Le guiñé un ojo.
-Pues yo no. -Dijo Marta olvidándose de sus pensamientos.
-Que mala eres. ¡Te odio! -Dijo mi hermano cruzándose de brazos.
-Miriam, este ha salido subnormal profundo. -Dijo riendo.
-Tampoco te pases. Sabemos que hes tontito pero... -Reí y me senté.
Comimos haciendo el idiota, ya sabéis, a nuestra manera. Al terminar me tocó fregar a mí. Louis se sentó en el sofá a ver el fútbol, mientras Marta subía a su habitación a decidir que bikini ponerse. Eran las dos y media, yo en cinco minutos lo tendría decidido. Ella se pondría todos hasta pasarse dos horas eligiendo el adecuado, y aún así no estar muy convencida. Salí de la cocina pasando por el salón y devolviéndole la sonrisa a mi hermano. Subí las escaleras y abrí la puerta de mi habitación. Cogí mi guitarra y toqué una de las canciones que más me gustaban. Adoro la música. Dejé la guitarra en el suelo y me tumbé en mi cama. Al rato acabé por quedarme dormida.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
Noté como alguien me daba flojos empujoncitos para despertarme. Abrí los ojos y vi a Marta con un bikini fucsia fluorescente (http://31.media.tumblr.com/017f4204c8a3b7de299260538dc9b585/tumblr_mlv7tt2kUb1somyj3o1_500.jpg). Supuse que ya habían pasado las dos horas, porque ella tenía su bikini puesto.
-¿Qué hora es? -Le pregunté.
-Las cuatro y media. -Me dijo sonriendo.- Yo que tú me vestiría ya.
Me levanté de mi cama y eché a Marta de mi habitación. Fui hacia el armario y me puse un bikini amarillo flúor (http://24.media.tumblr.com/tumblr_lvzeo9qvhK1r7lsz0o1_500.jpg). Me recogí el pelo en un moño y me puse un vestido blanco encima. Bajé las escaleras y me fui directa al salón. Louis ya tenía su bañador puesto y me había preparado una toalla. Cuando quiere, es un hermano adorable. Cuando quiere.
-Gracias, alcachofo. -Le dije abrazándole.
-De nada, patatita. -Reímos.
Marta bajó las escaleras. Vimos que no se puso nada encima del bikini.
-¿No vas a ponerte nada? -Le preguntó Louis.
-¿Qué más da? Si estás buena, hay que mostrarlo, ¿no? -Sonrió ella. Cogió su bolsa y metió su toalla dentro.
-Creída.
-Tss, Lou. Di lo que quieras, pero cuando Zayn me vea, se morirá por mí.
-Ya, ya... Seguro. Deja al pobre chico, anda. -Rió él.
Poco después sonó el timbre de la puerta. Fui a abrir yo, ya que pasaba de interrumpir a mi hermano y a Marta en su tonta pelea. Al abrir, me encontré con Harry.
-Hola, guapa. ¿Vamos?
-Sí, espera. ¡Louis! ¡Marta! ¡Harry ya está aquí! -Grité. Al segundo Marta apareció a mi lado.
-¿Está también Zayn? -Preguntó entusiasmada.
-Nop, está en la piscina. -Dijo Harry mostrando su bonita sonrisa. -¿Subís? -Dijo cuando Louis llegaba a la entrada.
-Te dije que no chillases así. -Me miró Louis sonriendo.
-¿No te vas a poner nada encima? -Le preguntó Harry extrañado a Marta.
-¡Y dale! ¡Otro igual! -Fue hacia el coche de Harry y se sentó detrás.
Louis, Harry y yo hicimos lo mismo. Lou se sentó con mi hermana. Yo me senté delante con Harry. El me sonrió. Siempre sonriendo. Le miré como arrancaba el coche. A esto, Louis y Marta empezaron a discutir de nuevo. No se si era buena idea haberles sentado juntos. Capaces eran de matarse. Miré a Harry avergonzada.
-No parece que se lleven muy bien. ¿Están siempre así?
-Sí... -Le dijé.- Siempre igual. No se soportan. -Sonreí.
-Bueno, no te preocupes. Tú te vienes conmigo, que estás mejor.
Reimos. Me encantaba la risa de Harry. Te hacía sentir cómoda. Me trataba como si me conociese de hace tiempo. Pero al ser tan cortada, me daba un pelín de cosa hablar con él. Supongo que ya le iría cogiendo confianza este mes... Me quedé mirándole mientras conducía.
-No me mires tanto, que me pongo nervioso y estrello el coche contra un árbol.
-¡Ala! -Reimos.- Que pavo tienes encima.
-¿Y tu no? Ains la morenaza esta...
-Já. -Sonreí.- Puede que sí.
-Y... ¿Cuando te vas de aquí?
-Acabo de llegar. ¿Ya quieres que me vaya? -Le dije sonriendo.
-Nah, no digas bobadas. Me has caído genial.
-Y tú a mí. Pues supongo que dentro de un mes. Pero no es seguro. ¿Tú?
-Me pasaré todas las vaciones aquí, supongo. -Sonrió. -Lo que no sé es que haré cuando todos os vayáis.
-Ya... Pobre. -Sonreí.
-¿Me dejas irme contigo a tú casa? Porfi... -Dijo él bromeando.
-Claro. Tengo un sótano. Si quieres dormir ahí... -Sonreí.
-Bueno, olvídalo. -Rió mientras detenía el coche. Vimos la entrada de la piscina.- Bueno... pues aquí es.
Capitulo 2
Aquella mañana me levanté más cansada de lo habitual. Fui al armario y cogí ropa interior, una camiseta blanca y unos shorts fucsias. Salí de mi habitación y me dirigí al baño. Por la puerta acababa de salir Marta.
-¡Tía! -Gritó al verme.- Ayer por la noche miré por la ventana y había un grupo de chicos. Entonces uno moreno que estaba to' bueno me saludó. Dios... Necesito hablarle.
-A mi también me saludaron. Fue uno de pelo rizado... -Una sonrisa tonta se me instaló en la cara.
-Pues vístete rápido y baja a desayunar, que quiero conocerles.
Entré en el baño y puse la ropa encima de la taza del váter. Me quité la mía y entré a la ducha. Me puse debajo del agua, que caía sobre mi espalda. Cerré los ojos y recordé la bonita sonrisa de aquel chico. No, espera. ¿Como puedo pensar en él sin ni siquiera conocerle? Ay, Miriam. Deja de pensar en él.
Minutos después salí de la ducha, me sequé el pelo y el cuerpo y me vestí. Me peiné un poco y salí del baño. Bajé por las escaleras hasta llegar a la cocina, donde me esperaban. Me hice un café y cogí las últimas tortitas que hizo mi madre. Me senté en la mesa y empecé a comer.
-Miriam, tu madre y yo nos iremos a la playa todo el día. Te quedas con Marta y con tu hermano. ¿No te importa?
-Nah, da igual. Hoy no tengo muchas ganas de ir a la playa. -Sonreí.
-Ains, aburrida. -Marta puso los ojos en blanco.- Bueno, Miriam y yo vamos a ir a conocer a la gente. ¿Te vienes, Lou?
-Sí. Tengo que vigilar con quién se junta mi hermanita pequeña. -Me dio un beso en la mejilla.
-Tss... que solo nos llevamos dos años. -Le miré.
Al terminar de desayunar, Marta y yo nos despedimos de nuestros padres y salimos por la puerta. Detrás salió Louis. El pueblo era bastante grande. Fuimos por las calles y la gente nos miraba extrañada. Sé que no nos conocían, pero no me gustaba como miraban. Estaban las típicas cotillas, que comentaban sobre nosotros cuando pasamos a su lado. Vimos un grupo de chicos de nuestra edad que se acercó a nosotros. Marta me miró sonriendo. Pude comprender que fue porque el chico que le había saludado la noche anterior estaba entre ellos. Intenté buscar al chico de pelo rizado, pero no le vi.
-¡Hola! -Dijo Marta.- ¡Soy Marta! Oye, tú me suenas. -Dijo señalando al chico moreno. -Fuiste tú quién me saludo anoche, ¿no?
-Sí, preciosa. Me llamo Zayn.
Marta me miró con una gran sonrisa, esperando a que yo dijese algo.
-Hola, soy Miriam...
Unos chicos que corrían con unas pistolas de agua se acercaron a nosotras. Iban sin camiseta. Y sí, estaban buenos. Pero shhh. Dos de ellos nos mojaron a Marta y a mí. Me fijé en sus caras y pude ver que uno era el chico de anoche.
-¡Eh, oye! ¡Tú eres la chica del balcón!
-Sí. Soy yo. Me llamo Miriam. -Le tendí la mano.
-Pues yo soy Harry. -Me abrazó.
-Ey, ey, ey, ricitos. Cuidadito con mi hermana.
-¿Quién se supone que eres tú, haber?
-Louis, su hermano mayor. Déjala eh.
-Louis, exagerado. Solo me ha abrazado, no es para tanto. -Sonreí.
-Eh... bueno. -Dijo una chica entre pelirroja y castaña, bastante alta, que estaba junto a Zayn.- Yo soy Inés, encantada.
-Igualmente.- Dijo Marta con una sonrisa.
-Yo soy Niall. -Dijo el chico rubio con una bonita sonrisa y unos ojos azules preciosos que nos había disparado antes.
-Y yo me llamo Liam. -Sonrió otro chico que estaba junto a una chica morena de pelo corto.
-Yo... Soy Lucy. -Sonrió.- Encantada, chicos.
-Bueno, vosotros debéis ser los nuevos. ¿Cómo es que nunca habéis venido? -Nos preguntó Harry.
-Pues a ninguno de nosotros nos hacía mucha ilusión venir, la verdad. Pero Marta se moría por venir.
-Sí. No quiero pasar otro aburrido verano en casa de mis abuelos jugando con ellos al parchís.
Zayn sonrió mirándola. Ella se sonrojó un poco y le devolvió la sonrisa. Espera, ¿qué? ¿Qué Marta se sonrojó? Creo que tengo visiones.
-Bueno, ¿por que no os venís un rato al parque que hay pasada vuestra casa? -Nos preguntó Zayn.
-Sí, estaría bien. -Dijo Marta sonriendo. -Lo que tu digas, Zayn. -Dijo tontamente. Que pava es, madre.
-Pues vamos... -Sonreí. Vi como Inés no paraba de echarle miradas a mi hermano.
Andamos hacia el parque todos charlando con todos. Harry se acercó a mí sonriendo.
-Huola. -Me dijo.- No te he preguntado, ¿cuántos años tienes?
-Em... dieciséis. -Dije tímidamente.
-¡Ala! ¡Yo también! -Reímos.- Tenemos tanto en común...
-¿Sí? ¿Como qué?
-Pues... Tenemos la misma edad, el pelo rizado, somos guapos...
-Já. Que creído te lo tienes, ¿no? -Dije sonriendo y mirando sus preciosos ojos verdes.
-A lo mejor lo tengo tan creído porque es verdad, ¿no crees?
Le sonreí. Era majo, la verdad. Aunque fuese un creído. Nah, en el fondo era guapo. Y estaba bueno. Y había estado pensando en él. Y me había dicho que era guapa. ¿Yo? ¿Guapa? Pues... Es el primer chico que me lo dice. De guapa tengo poco, la verdad... En fín. Al llegar al parque nos sentamos sobre la hierba. Marta corrió al lado de Zayn y se sentó sonriéndole. Estuvimos hablando sobre nosotros, sobre el pueblo, la familia, el instituto... Miré a Harry que a su vez estaba mirando a una chica que pasaba por allí. Inés no paraba de sonreírle a mi hermano.
-Oye, esta tarde abren la piscina. ¿Os apetece venir conmigo, con Zayn y con Inés? -Me dijo Harry.
-Por mi genial. -Le sonreí. -¿A que hora?
-Cinco. -Me dijo con una gran sonrisa.
-Bueno, pues... Allí nos vemos. -Reí.
Me levanté a la vez que Marta y mi hermano y nos despedimos de los demás. Fuimos a nuestra casa a comer. Al entrar, vi una nota en la puerta. "Tu padre y yo no vamos a estar en todo el día. Si vais a salir llámanos. Besos, mamá". Bien. A saber quien nos iba a hacer la comida ahora... Supongo que me tocaría a mí, ya que mi hermano no sabe cocinar y Marta quemaría la casa... En fin. Entré a la cocina dispuesta a preparar algo de comer con lo que había en la nevera.
-¡Tía! -Gritó al verme.- Ayer por la noche miré por la ventana y había un grupo de chicos. Entonces uno moreno que estaba to' bueno me saludó. Dios... Necesito hablarle.
-A mi también me saludaron. Fue uno de pelo rizado... -Una sonrisa tonta se me instaló en la cara.
-Pues vístete rápido y baja a desayunar, que quiero conocerles.
Entré en el baño y puse la ropa encima de la taza del váter. Me quité la mía y entré a la ducha. Me puse debajo del agua, que caía sobre mi espalda. Cerré los ojos y recordé la bonita sonrisa de aquel chico. No, espera. ¿Como puedo pensar en él sin ni siquiera conocerle? Ay, Miriam. Deja de pensar en él.
Minutos después salí de la ducha, me sequé el pelo y el cuerpo y me vestí. Me peiné un poco y salí del baño. Bajé por las escaleras hasta llegar a la cocina, donde me esperaban. Me hice un café y cogí las últimas tortitas que hizo mi madre. Me senté en la mesa y empecé a comer.
-Miriam, tu madre y yo nos iremos a la playa todo el día. Te quedas con Marta y con tu hermano. ¿No te importa?
-Nah, da igual. Hoy no tengo muchas ganas de ir a la playa. -Sonreí.
-Ains, aburrida. -Marta puso los ojos en blanco.- Bueno, Miriam y yo vamos a ir a conocer a la gente. ¿Te vienes, Lou?
-Sí. Tengo que vigilar con quién se junta mi hermanita pequeña. -Me dio un beso en la mejilla.
-Tss... que solo nos llevamos dos años. -Le miré.
Al terminar de desayunar, Marta y yo nos despedimos de nuestros padres y salimos por la puerta. Detrás salió Louis. El pueblo era bastante grande. Fuimos por las calles y la gente nos miraba extrañada. Sé que no nos conocían, pero no me gustaba como miraban. Estaban las típicas cotillas, que comentaban sobre nosotros cuando pasamos a su lado. Vimos un grupo de chicos de nuestra edad que se acercó a nosotros. Marta me miró sonriendo. Pude comprender que fue porque el chico que le había saludado la noche anterior estaba entre ellos. Intenté buscar al chico de pelo rizado, pero no le vi.
-¡Hola! -Dijo Marta.- ¡Soy Marta! Oye, tú me suenas. -Dijo señalando al chico moreno. -Fuiste tú quién me saludo anoche, ¿no?
-Sí, preciosa. Me llamo Zayn.
Marta me miró con una gran sonrisa, esperando a que yo dijese algo.
-Hola, soy Miriam...
Unos chicos que corrían con unas pistolas de agua se acercaron a nosotras. Iban sin camiseta. Y sí, estaban buenos. Pero shhh. Dos de ellos nos mojaron a Marta y a mí. Me fijé en sus caras y pude ver que uno era el chico de anoche.
-¡Eh, oye! ¡Tú eres la chica del balcón!
-Sí. Soy yo. Me llamo Miriam. -Le tendí la mano.
-Pues yo soy Harry. -Me abrazó.
-Ey, ey, ey, ricitos. Cuidadito con mi hermana.
-¿Quién se supone que eres tú, haber?
-Louis, su hermano mayor. Déjala eh.
-Louis, exagerado. Solo me ha abrazado, no es para tanto. -Sonreí.
-Eh... bueno. -Dijo una chica entre pelirroja y castaña, bastante alta, que estaba junto a Zayn.- Yo soy Inés, encantada.
-Igualmente.- Dijo Marta con una sonrisa.
-Yo soy Niall. -Dijo el chico rubio con una bonita sonrisa y unos ojos azules preciosos que nos había disparado antes.
-Y yo me llamo Liam. -Sonrió otro chico que estaba junto a una chica morena de pelo corto.
-Yo... Soy Lucy. -Sonrió.- Encantada, chicos.
-Bueno, vosotros debéis ser los nuevos. ¿Cómo es que nunca habéis venido? -Nos preguntó Harry.
-Pues a ninguno de nosotros nos hacía mucha ilusión venir, la verdad. Pero Marta se moría por venir.
-Sí. No quiero pasar otro aburrido verano en casa de mis abuelos jugando con ellos al parchís.
Zayn sonrió mirándola. Ella se sonrojó un poco y le devolvió la sonrisa. Espera, ¿qué? ¿Qué Marta se sonrojó? Creo que tengo visiones.
-Bueno, ¿por que no os venís un rato al parque que hay pasada vuestra casa? -Nos preguntó Zayn.
-Sí, estaría bien. -Dijo Marta sonriendo. -Lo que tu digas, Zayn. -Dijo tontamente. Que pava es, madre.
-Pues vamos... -Sonreí. Vi como Inés no paraba de echarle miradas a mi hermano.
Andamos hacia el parque todos charlando con todos. Harry se acercó a mí sonriendo.
-Huola. -Me dijo.- No te he preguntado, ¿cuántos años tienes?
-Em... dieciséis. -Dije tímidamente.
-¡Ala! ¡Yo también! -Reímos.- Tenemos tanto en común...
-¿Sí? ¿Como qué?
-Pues... Tenemos la misma edad, el pelo rizado, somos guapos...
-Já. Que creído te lo tienes, ¿no? -Dije sonriendo y mirando sus preciosos ojos verdes.
-A lo mejor lo tengo tan creído porque es verdad, ¿no crees?
Le sonreí. Era majo, la verdad. Aunque fuese un creído. Nah, en el fondo era guapo. Y estaba bueno. Y había estado pensando en él. Y me había dicho que era guapa. ¿Yo? ¿Guapa? Pues... Es el primer chico que me lo dice. De guapa tengo poco, la verdad... En fín. Al llegar al parque nos sentamos sobre la hierba. Marta corrió al lado de Zayn y se sentó sonriéndole. Estuvimos hablando sobre nosotros, sobre el pueblo, la familia, el instituto... Miré a Harry que a su vez estaba mirando a una chica que pasaba por allí. Inés no paraba de sonreírle a mi hermano.
-Oye, esta tarde abren la piscina. ¿Os apetece venir conmigo, con Zayn y con Inés? -Me dijo Harry.
-Por mi genial. -Le sonreí. -¿A que hora?
-Cinco. -Me dijo con una gran sonrisa.
-Bueno, pues... Allí nos vemos. -Reí.
Me levanté a la vez que Marta y mi hermano y nos despedimos de los demás. Fuimos a nuestra casa a comer. Al entrar, vi una nota en la puerta. "Tu padre y yo no vamos a estar en todo el día. Si vais a salir llámanos. Besos, mamá". Bien. A saber quien nos iba a hacer la comida ahora... Supongo que me tocaría a mí, ya que mi hermano no sabe cocinar y Marta quemaría la casa... En fin. Entré a la cocina dispuesta a preparar algo de comer con lo que había en la nevera.
Capitulo 1
-Bueno... Por fin hemos llegado... -Dijo mi madre con una gran sonrisa.
-Sí... -Dijimos mi hermano y yo a la vez. A ninguno de los dos nos hacia mucha gracia haber venido.
-Podéis ir eligiendo habitación. -Dijo mi padre sacando las maletas del coche.- La de la cama de matrimonio es mía y de vuestra madre.
Marta, mi hermano y yo nos miramos desafiantes. Corrimos a por nuestras maletas y salimos del garaje. Abrí la puerta con la llave que me dio mi padre antes de salir de mi casa, y entré rápido. Mi hermano y Marta hicieron lo mismo. Entre empujones y risas subimos las escaleras. Entré en la primera habitación que vi, la más cercana al baño.
-¡Wiiii! ¡Me quedo con la más grande! -Les grité desde mi nueva habitación.
-¡Joder! -Dijo mi hermano.
-Hombre, tampoco te lo tomes tan mal. -Dijo Marta riendo y yendo a su habitación.- Vale, Louis. Tu habitación es una autentica mierda.
-¡Ni que la tuya fuera mejor!
-Mejor no, pero más grande que esto es. -Rió Marta.
Estuvimos colocando nuestra ropa en los armarios. Mi armario era enorme. Ocupaba de un lado de la pared a otro. Mi cama, también muy grande, tenía unas sábanas blancas que olían a nuevo. Cogí mis posters y los colgué en las paredes. Me fijé en el escritorio que tenía en mi habitación. Pedazo de ordenador. En verdad me quedé con la mejor habitación. Al terminar de colocar mis cosas, bajé al salón a ayudar a mi madre a limpiar. Detrás bajó Marta.
-¿Que hacemos, Miriam? ¿Vamos a conocer gente? ¿O un baño en vuestra piscina?
-¿¡¿Tenemos piscina?!? ¿Por qué nadie me ha dicho nada?
-Si en el coche no fueses escuchando música, a lo mejor te habrías enterado...
Salí corriendo hacia el patio. Sí, sí había una piscina. Y era bastante grande.
-No, no, no. -Dijo alguien detrás mio. Reconocí la voz de mi padre.- La piscina no estará abierta hasta mañana, señorita. -Sonrió.
-¿Y que se supone que vamos a hacer toda la tarde?
-¿Podemos salir de casa? -Preguntó Marta.
-No hasta mañana. Sentaros a ver una peli los tres. Miriam, tu madre y yo tenemos que terminar de limpiar la casa...
-Está bien, está bien. -Volví a entrar a casa junto con Marta. Me senté en el sofá al lado de mi hermano, Louis.- ¿Qué queréis ver?
-A mi me da igual. Mientras no sea una cursilada de las que veis vosotras... -Dijo mi hermano.
-Mírale. Se cree muy mayor él. -Dijo Marta sentándose en el sofá.
-Eh, enana. Soy más mayor que tú, así que calla. -Dijo mi hermano sonriendo.
Pusimos una película de miedo. Admito que soy una cagada, así que por la noche puede que me costase dormir. Bueno, tampoco era para tanto. Mi madre nos trajo algo para picotear. Estábamos demasiado callados viendo la película, cosa que no es muy normal. Supongo que era porque nos aburríamos, más que nada. Al terminar la película, oímos la voz de mi madre gritar desde la cocina.
-¡Chicos! ¡La cena!
Mi hermano salió disparado hacia la cocina, mientras Marta y yo íbamos a nuestro ritmo.
-Ay, madre. -Dije.- Que lejos está la cocina.
-Que baga eres, ¿no? -Dijo Marta sonriendo.
-No sabes cuanto. -La miré.- ¿Me llevas?
-Tsss... já. -Rió ella y entró en la cocina.
-Cuanto habéis tardado. -Dijo mi hermano.- ¿Tanto os pesa el culo?
Nos sentamos cada una en una silla, junto a mi padre y mi madre y nos dispusimos a comer. Mientras comíamos, nuestro padre nos hizo una pregunta, a la cual yo no tenía respuesta.
-¿Y que pensáis hacer este verano?
-Pues yo -saltó Marta.- me pienso ligar a más de un chico. Quiero tener muchísimos amores de verano. -Sonrió.
-Sí. Seguro que a ti eso no te falla. -Le dije.- Con esa carita de Barbie que tienes...
-Que sea rubia y esté buena no significa que sea tan fácil ligar con los chicos, ¿sabes?
-Marta, cielo. ¿Cuántos han caído en el último mes? -Le pregunté.
-¿En junio? Pues... no sé. Perdí la cuenta a los quince.
-Muy bien. ¿Y ves? ¡Yo ni uno! -Sonreí.
Había veces en que Marta y yo nos poníamos a hablar como si solo estuviéramos nosotras dos. Como por ejemplo ahora. Miramos a mis padres y sonreímos tímidamente, a lo que ellos respondieron con una risa.
-Y tú, Louis. ¿Qué vas a hacer? -Le pregunté.
-No lo sé. Supongo que por las mañanas cogeré el coche de papá y me iré a hacer surf en la playa.
-¿Quién ha dicho que yo te vaya a dejar mi coche?
-¡Oh, vamos, papá! No tendré mucho que hacer este verano. Por favor...
-Bueno. Está bien. Pero como le pase algo al coche...
-No le va a pasar nada. Soy muy responsable. -Marta y yo nos miramos y soltamos una gran carcajada.- ¿Qué pasa?
-¿Responsable? ¿Tú? ¡Y yo saco dieces en Ciencias! -Dijo Marta.
-¡Oye! ¡Tampoco te pases! -Replicó mi hermano.- ¿Y tu que piensas hacer? -Me miró.
-Eh... yo... No he pensado nada. Supongo que quedarme aquí en casa y tal...
-¡Oh, Miriam! ¿No piensas ir a conocer aunque sea a la gente? Aquí hay bastantes personas de nuestra edad. -Me dijo Marta.
-Ya... Pero seguro que me cuesta bastante hacer amigos.
-¡Que pava eres! -Dijo mi madre.- ¿Por qué no lo intentas?
-Tu madre tiene razón. Al menos inténtalo. Mañana por la mañana tú y yo iremos a hablar con los demás, ¿vale? -Marta me guiñó un ojo.
-Buff. -Resoplé.- Está bien.
-Es que... Seguro que hay algún chico guapísimo que está esperando que yo llegue. Ya verás. -Me dijo ella con una gran sonrisa en su cara.
Después de cenar, recogimos nuestros platos y nos fuimos a nuestras habitaciones. Mi hermano terminaba de ordenarlo todo, poniendo su tabla de surf apoyada en la pared. Marta estaba ordenando su ropa por colores. Madre. Reí. Me asomé al balcón que había en mi habitación y miré. Fuera se veía a un grupo de chicos y chicas, más o menos de mi edad, riendo. Uno de ellos, que llevaba un precioso pelo rizado miró hacia mi balcón y alzó el brazo, saludándome. Reí al verle y le devolví el saludo. Luego sus amigos miraron hacia mi balcón, a lo que yo pude responder sonriendo como una verdadera idiota. Entré de nuevo en mi habitación y me dirigí hacia el armario. Me puse el pijama y abrí la cama. Me tumbé en ella y apagué la luz desde el interruptor que estaba cerca de mí. Al poco rato me quedé dormida.
-Sí... -Dijimos mi hermano y yo a la vez. A ninguno de los dos nos hacia mucha gracia haber venido.
-Podéis ir eligiendo habitación. -Dijo mi padre sacando las maletas del coche.- La de la cama de matrimonio es mía y de vuestra madre.
Marta, mi hermano y yo nos miramos desafiantes. Corrimos a por nuestras maletas y salimos del garaje. Abrí la puerta con la llave que me dio mi padre antes de salir de mi casa, y entré rápido. Mi hermano y Marta hicieron lo mismo. Entre empujones y risas subimos las escaleras. Entré en la primera habitación que vi, la más cercana al baño.
-¡Wiiii! ¡Me quedo con la más grande! -Les grité desde mi nueva habitación.
-¡Joder! -Dijo mi hermano.
-Hombre, tampoco te lo tomes tan mal. -Dijo Marta riendo y yendo a su habitación.- Vale, Louis. Tu habitación es una autentica mierda.
-¡Ni que la tuya fuera mejor!
-Mejor no, pero más grande que esto es. -Rió Marta.
Estuvimos colocando nuestra ropa en los armarios. Mi armario era enorme. Ocupaba de un lado de la pared a otro. Mi cama, también muy grande, tenía unas sábanas blancas que olían a nuevo. Cogí mis posters y los colgué en las paredes. Me fijé en el escritorio que tenía en mi habitación. Pedazo de ordenador. En verdad me quedé con la mejor habitación. Al terminar de colocar mis cosas, bajé al salón a ayudar a mi madre a limpiar. Detrás bajó Marta.
-¿Que hacemos, Miriam? ¿Vamos a conocer gente? ¿O un baño en vuestra piscina?
-¿¡¿Tenemos piscina?!? ¿Por qué nadie me ha dicho nada?
-Si en el coche no fueses escuchando música, a lo mejor te habrías enterado...
Salí corriendo hacia el patio. Sí, sí había una piscina. Y era bastante grande.
-No, no, no. -Dijo alguien detrás mio. Reconocí la voz de mi padre.- La piscina no estará abierta hasta mañana, señorita. -Sonrió.
-¿Y que se supone que vamos a hacer toda la tarde?
-¿Podemos salir de casa? -Preguntó Marta.
-No hasta mañana. Sentaros a ver una peli los tres. Miriam, tu madre y yo tenemos que terminar de limpiar la casa...
-Está bien, está bien. -Volví a entrar a casa junto con Marta. Me senté en el sofá al lado de mi hermano, Louis.- ¿Qué queréis ver?
-A mi me da igual. Mientras no sea una cursilada de las que veis vosotras... -Dijo mi hermano.
-Mírale. Se cree muy mayor él. -Dijo Marta sentándose en el sofá.
-Eh, enana. Soy más mayor que tú, así que calla. -Dijo mi hermano sonriendo.
Pusimos una película de miedo. Admito que soy una cagada, así que por la noche puede que me costase dormir. Bueno, tampoco era para tanto. Mi madre nos trajo algo para picotear. Estábamos demasiado callados viendo la película, cosa que no es muy normal. Supongo que era porque nos aburríamos, más que nada. Al terminar la película, oímos la voz de mi madre gritar desde la cocina.
-¡Chicos! ¡La cena!
Mi hermano salió disparado hacia la cocina, mientras Marta y yo íbamos a nuestro ritmo.
-Ay, madre. -Dije.- Que lejos está la cocina.
-Que baga eres, ¿no? -Dijo Marta sonriendo.
-No sabes cuanto. -La miré.- ¿Me llevas?
-Tsss... já. -Rió ella y entró en la cocina.
-Cuanto habéis tardado. -Dijo mi hermano.- ¿Tanto os pesa el culo?
Nos sentamos cada una en una silla, junto a mi padre y mi madre y nos dispusimos a comer. Mientras comíamos, nuestro padre nos hizo una pregunta, a la cual yo no tenía respuesta.
-¿Y que pensáis hacer este verano?
-Pues yo -saltó Marta.- me pienso ligar a más de un chico. Quiero tener muchísimos amores de verano. -Sonrió.
-Sí. Seguro que a ti eso no te falla. -Le dije.- Con esa carita de Barbie que tienes...
-Que sea rubia y esté buena no significa que sea tan fácil ligar con los chicos, ¿sabes?
-Marta, cielo. ¿Cuántos han caído en el último mes? -Le pregunté.
-¿En junio? Pues... no sé. Perdí la cuenta a los quince.
-Muy bien. ¿Y ves? ¡Yo ni uno! -Sonreí.
Había veces en que Marta y yo nos poníamos a hablar como si solo estuviéramos nosotras dos. Como por ejemplo ahora. Miramos a mis padres y sonreímos tímidamente, a lo que ellos respondieron con una risa.
-Y tú, Louis. ¿Qué vas a hacer? -Le pregunté.
-No lo sé. Supongo que por las mañanas cogeré el coche de papá y me iré a hacer surf en la playa.
-¿Quién ha dicho que yo te vaya a dejar mi coche?
-¡Oh, vamos, papá! No tendré mucho que hacer este verano. Por favor...
-Bueno. Está bien. Pero como le pase algo al coche...
-No le va a pasar nada. Soy muy responsable. -Marta y yo nos miramos y soltamos una gran carcajada.- ¿Qué pasa?
-¿Responsable? ¿Tú? ¡Y yo saco dieces en Ciencias! -Dijo Marta.
-¡Oye! ¡Tampoco te pases! -Replicó mi hermano.- ¿Y tu que piensas hacer? -Me miró.
-Eh... yo... No he pensado nada. Supongo que quedarme aquí en casa y tal...
-¡Oh, Miriam! ¿No piensas ir a conocer aunque sea a la gente? Aquí hay bastantes personas de nuestra edad. -Me dijo Marta.
-Ya... Pero seguro que me cuesta bastante hacer amigos.
-¡Que pava eres! -Dijo mi madre.- ¿Por qué no lo intentas?
-Tu madre tiene razón. Al menos inténtalo. Mañana por la mañana tú y yo iremos a hablar con los demás, ¿vale? -Marta me guiñó un ojo.
-Buff. -Resoplé.- Está bien.
-Es que... Seguro que hay algún chico guapísimo que está esperando que yo llegue. Ya verás. -Me dijo ella con una gran sonrisa en su cara.
Después de cenar, recogimos nuestros platos y nos fuimos a nuestras habitaciones. Mi hermano terminaba de ordenarlo todo, poniendo su tabla de surf apoyada en la pared. Marta estaba ordenando su ropa por colores. Madre. Reí. Me asomé al balcón que había en mi habitación y miré. Fuera se veía a un grupo de chicos y chicas, más o menos de mi edad, riendo. Uno de ellos, que llevaba un precioso pelo rizado miró hacia mi balcón y alzó el brazo, saludándome. Reí al verle y le devolví el saludo. Luego sus amigos miraron hacia mi balcón, a lo que yo pude responder sonriendo como una verdadera idiota. Entré de nuevo en mi habitación y me dirigí hacia el armario. Me puse el pijama y abrí la cama. Me tumbé en ella y apagué la luz desde el interruptor que estaba cerca de mí. Al poco rato me quedé dormida.
sábado, 17 de agosto de 2013
Prólogo.
Bueno, aquí estoy. Viajando en el coche de mis padres hacia mi pueblo. Me han dicho que es un sitio bastante grande, en el que hay muchos chicos de mi edad. La verdad, nunca había venido. Digamos que soy más de ciudad. Aquella rubia, que esta discutiendo con mi hermano y que va a mi lado en el coche, es mi mejor amiga, Marta. Supongo que falta poco para llegar. Espero pasar unas buenas vacaciones. Quien sabe lo que nos espera allí. Marta no tendrá problema en hacer amigos, seguro. A mí, al ser tan tímida, me va a suponer más trabajo. Mi padre conducía el coche por una estrecha carretera llena de baches. Luego comenzamos a ver un montón de casas blancas y pequeñas, típicas de pueblo. Más adelante, dimos unas cuantas vueltas alrededor de las malditas rotondas, que parecían no acabarse nunca. Luego, empezamos a ver casas más grandes. Mi padre cogió una llave y alargó la mano hacia una puerta. Esta se abrió, dejando meter el coche en el amplio garaje. La nuestra era una casa bastante grande, sí. Bajamos del coche, pudiendo estirar las piernas al fin. Haber que nos deparan estas vacaciones...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)