-Ya, ya. Dí lo que quieras. -Le dijo Harry.
A las ocho y media nos fuimos de la piscina ya que la tenían que cerrar. Andamos hasta el lugar donde estuvimos por la mañana y nos quedamos allí unos minutos.
-Tengo frío... -Dijo Marta.
-Te dije que te pusieras algo. -Le dijo Louis.- Eres demasiado pava.
-Ya... Pero no sé. Pensé que no haría tanto frío...
-Luego, para ir a la feria te pondrás algo, ¿no? -Le dijo Zayn sonriendo.
-¿Cómo que a la feria? -Pregunté.
-Anda, es verdad... Que tenía que preguntaros si veníais y eso... -Dijo Marta con una risita nerviosa.
-Sí, porfa. -Dijo Harry.- Venid, venid, venid, venid, venid, venid...
-Vale, Harry. -Sonreí.- Iremos.
-Gracias, pequeño gatito.
-Eh... ¿Qué? -Reimos todos.- Harry, ¿estás bien?
-Sí... Creo. -Sonrió.
Nos despedimos y volvimos a nuestras casas. Andamos unos cinco minutos hasta llegar a la puerta. Llamé al timbre y abrió mi madre. Menos mal que habían llegado, sino me tocaría hacer la cena a mi también. Y muchas ganas no había.
-Mamá, esta noche vamos a la feria. -Le dije.
-Muy bien. -Sonrió.- Pasad, que la cena ya está hecha.
Dejamos nuestras cosas en la entrada y fuimos a cenar. Nuestro padre nos avisó de que el se iría antes de que terminase el mes, por asuntos de trabajo. Nosotros nos quedaríamos con mi madre, por lo que según él, no deberíamos dar mucha guerra. Al terminar, recogimos nuestras cosas y fuimos a vestirnos. Cuando mi hermano y yo terminamos, nos sentamos en el sofá a esperar a Marta. Al final no tardó tanto como nosotros pensábamos. Cogimos dinero y salimos al patio a esperar a Harry y a Zayn. Sonó el timbre y fui a abrir.
-¡Hola! -Gritó Harry.
-¿Tú has tragado agua en la piscina? -Le dije riendo.- Me has asustado.
Louis y Marta salieron de casa detrás mía y siguieron a Harry y a Zayn. Fuimos andando hasta la feria.
-¿Queda mucho? -Pregunté.
-No. -Dijo Harry.- No mucho, gatito.
-No me llames así. -Le di un codazo.
-¿Y cómo te llamo? -Me preguntó riendo.
-Mmmm... ¿Miriam?
-Vale, gatito. -Rió.
-¡Mala persona! -Grité.
Seguimos andando hasta llegar a la feria. Estaba llena de puestos y de atracciones. Marta iba mirando todas las camisetas que se encontraba a su paso. Así no se podía andar. Una chica se acercó hacia nosotros.
-¡Hola! -Dijo Inés.- Por fin os encuentro. ¡Vamos a montar en algo!
-Eh... -Dije.- Me voy a por una fanta. ¿Alguien viene?
-Yop. -Contestó Harry.
Louis, Inés, Marta y Zayn fueron a montarse en la enorme montaña rusa que había al lado de la entrada. A mí no es que me dé miedo, es que si monto ahí... Acabo vomitando. Harry y yo nos dirigimos hasta uno de los puestos y compramos una lata de fanta. Nos alejamos del puesto y volvimos a la montaña rusa.
-¿Me das un poco? -Me preguntó con voz de niño bueno.
-¿Por qué no has comprado una tú también? -Le dije sonriendo.
-Porque no pensé que iba a tener sed... ¿Me das?
-Ehhh... No. Es solo mía. -Reí.
-Pues te la quito. -Harry se acercó quitándome la fanta de las manos y alejándose un poco.- ¿La quieres? ¡Ven!
-¡No, Harry! ¡Dámela! -Corrí hacia él.
-¡Ven a por ella!
Salí corriendo tras él. No se por qué, podía comprarme otra en el puesto otra vez. Pero si él quería jugar, no iba a ser yo quien le dijese que no. Seguí corriendo hasta alcanzarle. El se paró en seco haciendo que yo chocase contra su espalda. Él se dio la vuelta y me miró.
-¿Estás bien? -Me dijo riendo.- Menuda leche.
-Já. Pues por tu culpa. Sí, estoy bien. ¿Por qué paraste? -Dije quitándole mi fanta de las manos.
-No sé. Vi la noria.
-¿Y? -Pregunté extrañada, sin entender nada.
-¿Montas conmigo? -Me dijo sonriendo y mirándome desafiante.
-Claro. -Reí.
Harry pagó para poder subir a la noria. Nos colocamos en la cola, que parecía interminable si te girabas a mirar cuanta gente había detrás. Cuando nos tocó el turnó, nos montamos. Me senté en uno de los bancos y miré a Harry.
-No habrás bebido de mi fanta, ¿no? -Reí.
-Jajajajaja. No, boba. Tranquila.
-Mas te vale, eh. -Sonreí mientras miraba por el cristal a la vez que la noria subía.
-¿Te gusta el pueblo? Es grande, ¿verdad?
-Sí, está bien. -Reí.- Enorme. No parece un pueblo.
-Lo sé. -Sonrió.- ¿Me das fanta?
-¡Y dale! ¡No! -Dije riendo.
-Muy bien, eh. Gracias, mala.
-Anda, toma. Pero cállate ya. -Le dije sonriendo mientras le tendía la fanta.
-Gracias, gatito. -Me sonrió.
Terminó de beber y me dio la fanta. Pasamos el resto del tiempo en silencio hasta bajar de la atracción. Fuimos hacia la montaña rusa de la entrada para volver a encontrarnos con los demás.
-¿Donde estabais? -Nos preguntó Louis.
-Solo fuimos a la noria y... -Le dije.
-¿Y por qué no avisaste? -Dijo Louis.
-Louis, estabais en la montaña rusa. ¿Cómo os vamos a avisar?
-Ya... También. Lo siento, me alteré. -Dijo sonriendo nervioso.
-Nada. Al menos tengo un hermano que se preocupa por mí. -Sonreí y le abracé. El me revolvió el pelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario