domingo, 18 de agosto de 2013

Capítulo 3

Terminé de hacer la comida cuando Marta entró por la puerta de la cocina. La puse en los platos y la serví en la mesa. Marta se sentó pensativa en la mesa.
-¡Lou! ¡A comer! -Grité.
Este vino corriendo sobresaltado por mi chillido.
-¡Ey! Cada día te pareces más a mamá. -Me dijo.- Pero por favor, no vuelvas a chillar así. -Se acercó y me revolvió el pelo.
-Ains, madre. Si en el fondo te quiero. -Le guiñé un ojo.
-Pues yo no. -Dijo Marta olvidándose de sus pensamientos.
-Que mala eres. ¡Te odio! -Dijo mi hermano cruzándose de brazos.
-Miriam, este ha salido subnormal profundo. -Dijo riendo.
-Tampoco te pases. Sabemos que hes tontito pero... -Reí y me senté.
Comimos haciendo el idiota, ya sabéis, a nuestra manera. Al terminar me tocó fregar a mí. Louis se sentó en el sofá a ver el fútbol, mientras Marta subía a su habitación a decidir que bikini ponerse. Eran las dos y media, yo en cinco minutos lo tendría decidido. Ella se pondría todos hasta pasarse dos horas eligiendo el adecuado, y aún así no estar muy convencida. Salí de la cocina pasando por el salón y devolviéndole la sonrisa a mi hermano. Subí las escaleras y abrí la puerta de mi habitación. Cogí mi guitarra y toqué una de las canciones que más me gustaban. Adoro la música. Dejé la guitarra en el suelo y me tumbé en mi cama. Al rato acabé por quedarme dormida.

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Noté como alguien me daba flojos empujoncitos para despertarme. Abrí los ojos y vi a Marta con un bikini fucsia fluorescente (http://31.media.tumblr.com/017f4204c8a3b7de299260538dc9b585/tumblr_mlv7tt2kUb1somyj3o1_500.jpg). Supuse que ya habían pasado las dos horas, porque ella tenía su bikini puesto.
-¿Qué hora es? -Le pregunté.
-Las cuatro y media. -Me dijo sonriendo.- Yo que tú me vestiría ya.
Me levanté de mi cama y eché a Marta de mi habitación. Fui hacia el armario y me puse un bikini amarillo flúor (http://24.media.tumblr.com/tumblr_lvzeo9qvhK1r7lsz0o1_500.jpg). Me recogí el pelo en un moño y me puse un vestido blanco encima. Bajé las escaleras y me fui directa al salón. Louis ya tenía su bañador puesto y me había preparado una toalla. Cuando quiere, es un hermano adorable. Cuando quiere.
-Gracias, alcachofo. -Le dije abrazándole.
-De nada, patatita. -Reímos.
Marta bajó las escaleras. Vimos que no se puso nada encima del bikini.
-¿No vas a ponerte nada? -Le preguntó Louis.
-¿Qué más da? Si estás buena, hay que mostrarlo, ¿no? -Sonrió ella. Cogió su bolsa y metió su toalla dentro.
-Creída.
-Tss, Lou. Di lo que quieras, pero cuando Zayn me vea, se morirá por mí.
-Ya, ya... Seguro. Deja al pobre chico, anda. -Rió él.
Poco después sonó el timbre de la puerta. Fui a abrir yo, ya que pasaba de interrumpir a mi hermano y a Marta en su tonta pelea. Al abrir, me encontré con Harry.
-Hola, guapa. ¿Vamos?
-Sí, espera. ¡Louis! ¡Marta! ¡Harry ya está aquí! -Grité. Al segundo Marta apareció a mi lado.
-¿Está también Zayn? -Preguntó entusiasmada.
-Nop, está en la piscina. -Dijo Harry mostrando su bonita sonrisa. -¿Subís? -Dijo cuando Louis llegaba a la entrada.
-Te dije que no chillases así. -Me miró Louis sonriendo.
-¿No te vas a poner nada encima? -Le preguntó Harry extrañado a Marta.
-¡Y dale! ¡Otro igual! -Fue hacia el coche de Harry y se sentó detrás.
Louis, Harry y yo hicimos lo mismo. Lou se sentó con mi hermana. Yo me senté delante con Harry. El me sonrió. Siempre sonriendo. Le miré como arrancaba el coche. A esto, Louis y Marta empezaron a discutir de nuevo. No se si era buena idea haberles sentado juntos. Capaces eran de matarse. Miré a Harry avergonzada.
-No parece que se lleven muy bien. ¿Están siempre así?
-Sí... -Le dijé.- Siempre igual. No se soportan. -Sonreí.
-Bueno, no te preocupes. Tú te vienes conmigo, que estás mejor.
Reimos. Me encantaba la risa de Harry. Te hacía sentir cómoda. Me trataba como si me conociese de hace tiempo. Pero al ser tan cortada, me daba un pelín de cosa hablar con él. Supongo que ya le iría cogiendo confianza este mes... Me quedé mirándole mientras conducía.
-No me mires tanto, que me pongo nervioso y estrello el coche contra un árbol.
-¡Ala! -Reimos.- Que pavo tienes encima.
-¿Y tu no? Ains la morenaza esta...
-Já. -Sonreí.- Puede que sí.
-Y... ¿Cuando te vas de aquí?
-Acabo de llegar. ¿Ya quieres que me vaya? -Le dije sonriendo.
-Nah, no digas bobadas. Me has caído genial.
-Y tú a mí. Pues supongo que dentro de un mes. Pero no es seguro. ¿Tú?
-Me pasaré todas las vaciones aquí, supongo. -Sonrió. -Lo que no sé es que haré cuando todos os vayáis.
-Ya... Pobre. -Sonreí.
-¿Me dejas irme contigo a tú casa? Porfi... -Dijo él bromeando.
-Claro. Tengo un sótano. Si quieres dormir ahí... -Sonreí.
-Bueno, olvídalo. -Rió mientras detenía el coche. Vimos la entrada de la piscina.- Bueno... pues aquí es.

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