Bueno, aquí estoy. Viajando en el coche de mis padres hacia mi pueblo. Me han dicho que es un sitio bastante grande, en el que hay muchos chicos de mi edad. La verdad, nunca había venido. Digamos que soy más de ciudad. Aquella rubia, que esta discutiendo con mi hermano y que va a mi lado en el coche, es mi mejor amiga, Marta. Supongo que falta poco para llegar. Espero pasar unas buenas vacaciones. Quien sabe lo que nos espera allí. Marta no tendrá problema en hacer amigos, seguro. A mí, al ser tan tímida, me va a suponer más trabajo. Mi padre conducía el coche por una estrecha carretera llena de baches. Luego comenzamos a ver un montón de casas blancas y pequeñas, típicas de pueblo. Más adelante, dimos unas cuantas vueltas alrededor de las malditas rotondas, que parecían no acabarse nunca. Luego, empezamos a ver casas más grandes. Mi padre cogió una llave y alargó la mano hacia una puerta. Esta se abrió, dejando meter el coche en el amplio garaje. La nuestra era una casa bastante grande, sí. Bajamos del coche, pudiendo estirar las piernas al fin. Haber que nos deparan estas vacaciones...
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