-Bueno... ¿Dónde montamos? -Dijo Inés.
-¡En la lanzadera! -Gritó Harry sonriendo.
-Por mi vale.- Dije.- ¿Vamos?
Fuimos hasta la lanzadera los seis y esperamos en la cola hasta poder montar. Me quedé mirándola, para ver como era de alta. Sí, era enorme.
-¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo? -Me preguntó Harry.
-No, no. Está bien. -Sonreí nerviosa.
-Harry, ahora mismo Miriam está cagada. -Dijo Marta.
-¡Oye! ¡No lo estoy! Solo pasa que es muy alta... -Dije mirando al suelo.
-No montes si no quieres. -Me dijo Zayn.
-No. Sí voy a montar. -Dije sonriendo, intentando parecer segura de aquellas últimas palabras.
Tengo miedo a las alturas. Pero paso de que piensen que soy una cagada. Cuando nos tocó el turno, Harry, Louis, Inés y yo montamos en una parte de la lanzadera, y Zayn y Marta en la otra, ya que los asientos eran de cuatro personas por lado. La lanzadera comenzó a subir y yo miré hacia abajo, viendo como mis piernas colgaban en el vacío. Miré a Inés y a mi hermano. Harry me tendió la mano.
-¿Tienes vértigo? -Me preguntó.
-Sí. -Le contesté agarrándole de la mano.
-¿Y por qué subiste?
-No quería que pensarais que soy una cagada.
-No lo eres. Te has subido. -Me sonrió.
La lanzadera se paró arriba. Miré a Harry y él me devolvió una bonita sonrisa. Miré de nuevo abajo. Entonces, la lanzadera comenzó a caer de golpe, por lo que le apreté la mano a Harry. Cuando me quise dar cuenta, ya estábamos abajo de nuevo. Sonreí. La lanzadera volvió a subir.
-Bueno, no ha estado tan mal. -Le dije a Harry.
-Pues a mí me has hecho daño al agarrarme tan fuerte la mano.
-Perdona, gatito. -Le guiñé un ojo.
La lanzadera volvió a caer. Hizo lo mismo que antes, un par de veces más. Al bajar de la atracción, todos nos miramos y comenzamos a reírnos. Yo no sabía por qué, pero me contagiaron la risa.
-Yo estoy cansado. -Dijo mi hermano.- Vámonos a casa.
-Acabamos de llegar.- Dijo Marta.
-Bueno, podemos volver otro día.- Dijo Zayn.- La verdad, yo estoy cansado.
-Es verdad. Sería buena idea volver a nuestras casas.- Dijo Marta sonriendo.
Después de pasar un rato más ahí, volvimos otra vez a nuestras casas. Zayn e Inés se fueron por el lado contrario, mientras Harry nos acompañaba.
-Bueno... ¿Que tal? ¿Que os ha gustado más? -Preguntó mi hermano.
-A mí la noria. -Dijo Harry guiñándome un ojo.
-A mí también. -Le sonreí.- ¿Y a ti, Marta?
-Lo que más le ha gustado a Marta ha sido Zayn. -Contestó mi hermano en su lugar. Reímos.
-¡Que dices! ¡No! O bueno... quizá. ¡Pero eso no os importa! -Dijo ella ñoñamente.
Llegamos a la puerta de nuestra casa y Harry se despidió de nosotros. Louis y Marta subieron a sus habitaciones, mientras yo me quedé con Harry en la entrada. Me di media vuelta para poder entrar yo también cuando me puso la mano en el hombro, haciendo que me girase hacia él.
-Toma. Por si acaso. -Me tendió un papelito doblado.
-¿Qué es? -Le pregunté.
-Míralo tú. Adiós.
Harry se fue yendo. Yo entré por la puerta y subí las escaleras hacia mi cuarto. Me acerqué a la cama y me dejé caer en ella. Abrí el pequeño papel que segundos antes me había dado Harry. Una estúpida sonrisa se instaló en mi cara. Me había escrito su número de teléfono. Me dijo que por si acaso, pero supongo que era para que le llamase. Bobo.
-¿Te gusta? -Dijo una voz desde la puerta de mi habitación.
-¿Quién? -Contesté yo.
-Harry. -Dijo mi hermano.- Te gusta, ¿verdad?
-Oh, vamos Louis. Le conozco de esta mañana. Solo es mi amigo y ya.
-Ya. La forma en que le miras y le sonríes no dice lo mismo.
-También te sonrío y te miro así a ti. -Le dije sentándome en mi cama.
-No. Es distinto. Solo te digo que tengas cuidado. No sabes como es...
-Parece igual de majo que tú, ¿sabes? Si te esforzases en conocerlo un poco mejor, puede que fueseis amigos y todo. -Le dije.
-Ya, amigos...
-Pues seguramente sí. -Le dije.- Ahora déjame que quiero dormir.
Louis me sonrió levemente y se fue de mi habitación. Yo me levanté, cogí mi pijama y me lo puse. Me hice una coleta y abrí la cama. Cogí mi móvil y apunté el número de Harry en él. Como ya me dijo, por si acaso. Sonreí y me tumbé en mi cama.
Me costó bastante poder dormir. Cerré los ojos una y otra vez, pero no podía dormirme. Tenía sueño y estaba cansada, pero aún así no era capaz. Di unas cuantas vueltas en mi cama, me costaba dormir aquella noche, hasta que por fin me quedé dormida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario