Aquella mañana me levanté más cansada de lo habitual. Fui al armario y cogí ropa interior, una camiseta blanca y unos shorts fucsias. Salí de mi habitación y me dirigí al baño. Por la puerta acababa de salir Marta.
-¡Tía! -Gritó al verme.- Ayer por la noche miré por la ventana y había un grupo de chicos. Entonces uno moreno que estaba to' bueno me saludó. Dios... Necesito hablarle.
-A mi también me saludaron. Fue uno de pelo rizado... -Una sonrisa tonta se me instaló en la cara.
-Pues vístete rápido y baja a desayunar, que quiero conocerles.
Entré en el baño y puse la ropa encima de la taza del váter. Me quité la mía y entré a la ducha. Me puse debajo del agua, que caía sobre mi espalda. Cerré los ojos y recordé la bonita sonrisa de aquel chico. No, espera. ¿Como puedo pensar en él sin ni siquiera conocerle? Ay, Miriam. Deja de pensar en él.
Minutos después salí de la ducha, me sequé el pelo y el cuerpo y me vestí. Me peiné un poco y salí del baño. Bajé por las escaleras hasta llegar a la cocina, donde me esperaban. Me hice un café y cogí las últimas tortitas que hizo mi madre. Me senté en la mesa y empecé a comer.
-Miriam, tu madre y yo nos iremos a la playa todo el día. Te quedas con Marta y con tu hermano. ¿No te importa?
-Nah, da igual. Hoy no tengo muchas ganas de ir a la playa. -Sonreí.
-Ains, aburrida. -Marta puso los ojos en blanco.- Bueno, Miriam y yo vamos a ir a conocer a la gente. ¿Te vienes, Lou?
-Sí. Tengo que vigilar con quién se junta mi hermanita pequeña. -Me dio un beso en la mejilla.
-Tss... que solo nos llevamos dos años. -Le miré.
Al terminar de desayunar, Marta y yo nos despedimos de nuestros padres y salimos por la puerta. Detrás salió Louis. El pueblo era bastante grande. Fuimos por las calles y la gente nos miraba extrañada. Sé que no nos conocían, pero no me gustaba como miraban. Estaban las típicas cotillas, que comentaban sobre nosotros cuando pasamos a su lado. Vimos un grupo de chicos de nuestra edad que se acercó a nosotros. Marta me miró sonriendo. Pude comprender que fue porque el chico que le había saludado la noche anterior estaba entre ellos. Intenté buscar al chico de pelo rizado, pero no le vi.
-¡Hola! -Dijo Marta.- ¡Soy Marta! Oye, tú me suenas. -Dijo señalando al chico moreno. -Fuiste tú quién me saludo anoche, ¿no?
-Sí, preciosa. Me llamo Zayn.
Marta me miró con una gran sonrisa, esperando a que yo dijese algo.
-Hola, soy Miriam...
Unos chicos que corrían con unas pistolas de agua se acercaron a nosotras. Iban sin camiseta. Y sí, estaban buenos. Pero shhh. Dos de ellos nos mojaron a Marta y a mí. Me fijé en sus caras y pude ver que uno era el chico de anoche.
-¡Eh, oye! ¡Tú eres la chica del balcón!
-Sí. Soy yo. Me llamo Miriam. -Le tendí la mano.
-Pues yo soy Harry. -Me abrazó.
-Ey, ey, ey, ricitos. Cuidadito con mi hermana.
-¿Quién se supone que eres tú, haber?
-Louis, su hermano mayor. Déjala eh.
-Louis, exagerado. Solo me ha abrazado, no es para tanto. -Sonreí.
-Eh... bueno. -Dijo una chica entre pelirroja y castaña, bastante alta, que estaba junto a Zayn.- Yo soy Inés, encantada.
-Igualmente.- Dijo Marta con una sonrisa.
-Yo soy Niall. -Dijo el chico rubio con una bonita sonrisa y unos ojos azules preciosos que nos había disparado antes.
-Y yo me llamo Liam. -Sonrió otro chico que estaba junto a una chica morena de pelo corto.
-Yo... Soy Lucy. -Sonrió.- Encantada, chicos.
-Bueno, vosotros debéis ser los nuevos. ¿Cómo es que nunca habéis venido? -Nos preguntó Harry.
-Pues a ninguno de nosotros nos hacía mucha ilusión venir, la verdad. Pero Marta se moría por venir.
-Sí. No quiero pasar otro aburrido verano en casa de mis abuelos jugando con ellos al parchís.
Zayn sonrió mirándola. Ella se sonrojó un poco y le devolvió la sonrisa. Espera, ¿qué? ¿Qué Marta se sonrojó? Creo que tengo visiones.
-Bueno, ¿por que no os venís un rato al parque que hay pasada vuestra casa? -Nos preguntó Zayn.
-Sí, estaría bien. -Dijo Marta sonriendo. -Lo que tu digas, Zayn. -Dijo tontamente. Que pava es, madre.
-Pues vamos... -Sonreí. Vi como Inés no paraba de echarle miradas a mi hermano.
Andamos hacia el parque todos charlando con todos. Harry se acercó a mí sonriendo.
-Huola. -Me dijo.- No te he preguntado, ¿cuántos años tienes?
-Em... dieciséis. -Dije tímidamente.
-¡Ala! ¡Yo también! -Reímos.- Tenemos tanto en común...
-¿Sí? ¿Como qué?
-Pues... Tenemos la misma edad, el pelo rizado, somos guapos...
-Já. Que creído te lo tienes, ¿no? -Dije sonriendo y mirando sus preciosos ojos verdes.
-A lo mejor lo tengo tan creído porque es verdad, ¿no crees?
Le sonreí. Era majo, la verdad. Aunque fuese un creído. Nah, en el fondo era guapo. Y estaba bueno. Y había estado pensando en él. Y me había dicho que era guapa. ¿Yo? ¿Guapa? Pues... Es el primer chico que me lo dice. De guapa tengo poco, la verdad... En fín. Al llegar al parque nos sentamos sobre la hierba. Marta corrió al lado de Zayn y se sentó sonriéndole. Estuvimos hablando sobre nosotros, sobre el pueblo, la familia, el instituto... Miré a Harry que a su vez estaba mirando a una chica que pasaba por allí. Inés no paraba de sonreírle a mi hermano.
-Oye, esta tarde abren la piscina. ¿Os apetece venir conmigo, con Zayn y con Inés? -Me dijo Harry.
-Por mi genial. -Le sonreí. -¿A que hora?
-Cinco. -Me dijo con una gran sonrisa.
-Bueno, pues... Allí nos vemos. -Reí.
Me levanté a la vez que Marta y mi hermano y nos despedimos de los demás. Fuimos a nuestra casa a comer. Al entrar, vi una nota en la puerta. "Tu padre y yo no vamos a estar en todo el día. Si vais a salir llámanos. Besos, mamá". Bien. A saber quien nos iba a hacer la comida ahora... Supongo que me tocaría a mí, ya que mi hermano no sabe cocinar y Marta quemaría la casa... En fin. Entré a la cocina dispuesta a preparar algo de comer con lo que había en la nevera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario